Durante esta semana se informó en mi trabajo las promociones de este año, no dejando conforme a muchos de mis colegas y por supuesto a quien escribe. Básicamente el motivo de la molestia relativamente generalizada - hubo otros colegas contentos con el proceso - fue que se priorizó a un colega con menos de 4 meses en la empresa, en lugar a quienes llevaban 2, 3, 4 años o más.Es natural que este tipo de decisión sea atribución exclusiva de quienes lideran la compañía, en particular de la alta gerencia, por lo cual no es mi intención cuestionarla ni menos invalidarla. Sin embargo, quiero sacar ciertas conclusiones respecto a conceptos organizacionales, financieros y, por qué no, comerciales.
En empresas dónde el producto a vender es el conocimiento, como una compañía de productos informáticos o una consultora financiera (por ejemplo), el concepto recurso humano no sólo tiene una trascendencia mayor sino que se convierte en indispensable, es decir, sin los empleados -profesionales - los procesos de producción no podrían llevarse a cabo bajo ningún concepto. Por esta razón, es imperativo que los empleadores cuenten con mecanismos de mejora - y motivación - continua para asegurar la calidad de sus procesos y por ende de sus productos.