29 de julio de 2011

Cae la noche sobre el Dicom: La historia y dueños del negocio que le arruinó la vida a muchos chilenos

por Ximena Pérez Villamil (El Mostrador)

Gracias al proyecto de ley, que pasó su primera prueba y entrará a la Cámara de Diputados la próxima semana, las consultas en el registro de morosidades serán restringidas sólo a los bancos y casas comerciales. Ni clínicas, ni empleadores, ni nadie podrá conocer los antecedentes comerciales de una persona. A Dicom se le acaba su negocio. Uno que tuvo como protagonistas a ex y actuales autoridades de gobierno, conocidos empresarios y a un socio de Piñera.

Dicom vive sus últimos momentos como la empresa más temida de Chile. Una vez que se apruebe el proyecto de ley del diputado PPD Felipe Harboe, nadie podrá consultar los datos comerciales de una persona. Sólo los bancos y casas comerciales para los cuales se creó, originalmente, Dicom.

“Cuando pongas tu clave y consultes los antecedentes de cualquier ciudadano va a aparecer la frase ‘no está habilitado para acceder a la información requerida’ o algo similar”, explica el parlamentario que bautizó su proyecto como “No más abusos de Dicom”.

La próxima semana expondrá ante la Cámara y de no haber indicaciones, será votado por los diputados. Si es aprobado, avanzará al Senado.

Dicom perderá su principal fuente de ingresos: el pago de miles de empresas y personas por sus datos comerciales, ya sea a través de internet o en sus locales de atención a público. “Tendrá que cambiar su modelo de negocios como lo ha hecho en otros países”, sostiene Harboe, gestor de la campaña “Borra tu Dicom” que, en siete meses, consiguió un millón de firmas.

25 de julio de 2011

Dos holdings de Educación Superior concentran más alumnos que 16 universidades estatales

por Marco Kremerman (*) (El Mostrador)

Lo que se intenta colocar bajo la señal de urgencia es que no puede ser posible que gran parte de los estudiantes de la educación superior chilena se estén educando bajo un solo paradigma de visión de mundo, aquella que no concibe que la educación es un derecho, que cree a pie firme en el chorreo y que frena la participación de las personas, impidiendo (en muchos casos) la creación de centros de estudiantes en sus planteles.

Las movilizaciones de los estudiantes han propiciado por primera vez en las últimas 3 o 4 décadas un debate real sobre el sistema de Educación Superior diseñado en plena dictadura militar.

Lentamente comienzan a caer los velos y con espasmo la ciudadanía entra en conciencia de que estamos frente a una crisis sistémica, que no sólo tiene que ver con la falta de financiamiento de las universidades estatales (considerando que 7 de ellas recibe un financiamiento fiscal inferior al 10% de sus ingresos), el elevado endeudamiento de los alumnos vía crédito con aval del Estado y la extensión del lucro pasando por el lado de la ley, sino que fundamentalmente se relaciona con una crisis política y cultural, de un país que en vez de construir políticas públicas serias y en sintonía con el bien común y la construcción de un proyecto de sociedad democrática, igualitaria y solidaria, administró un experimento que consistió en generar un buen negocio, un mercado de la educación, que bajo la excusa del aumento de la cobertura, desmanteló la idea de educación pública y la relación entre educación y proyecto país.

21 de julio de 2011

Cambio de Opinión...

Propiedad y libertad de prensa

por Raúl Shor (LA NACION)

En Alemania a ningún grupo periodístico le está permitido controlar más del 25 por ciento del mercado. En este porcentaje se consideran los medios escritos, televisión y radios. Eric Bettermann, presidente de la Deutsche Welle la cadena pública internacional de Alemania, de paso por Chile, explicó que el estricto límite fue impuesto pues: “Bajo la dictadura nazi se vio el peligro de la utilización de la prensa para fines de propaganda”. En la reconstrucción democrática los alemanes hicieron un esfuerzo deliberado por lograr una amplia diversidad de medios. Para ello aprovecharon las estructuras federales y la mayoría de los estados dispone de sus respectivas cadenas de televisión y radio locales. Mientras Berlín aprendió la lección otros países han salido de dictaduras han mantenido intactas las estructuras que crecieron al alero de la represión. Lejos de limitar el poder de los grandes grupos periodísticos se les ha beneficiado con el grueso de la publicidad estatal.

Ahora el tema está a la orden del día en Inglaterra. El magnate Rupert Murdoch a través de su empresa News International controla 42 por ciento de la prensa escrita británica además de una importante participación en cadenas de televisión. Murdoch tanto en Gran Bretaña como en Estados Unidos, a través de su cadena televisiva Fox y el diario Wall Street Journal, lejos de desplegar un periodismo independiente focalizó los medios bajo su control para promover una agenda afín a su visión ultraconservadora. Junto con ello alineó sus medios para lograr beneficios para expandir el imperio y la influencia de News Corp. Ello a tal punto que se convirtió en el modelo del empresario inescrupuloso dispuesto a ignorar todo límite para conseguir sus objetivos. De hecho la película de James Bond “El mañana nunca muere” es una sátira de sus actividades y, en particular, de sus esfuerzos por ingresar al mercado chino.

Cristián Warnken: Soy un bien de consumo

por Cristián Warnken (blogs El Mercurio)

El Presidente dijo -hace dos días- en una ceremonia académica: "La educación es un bien de consumo". El nuevo vocero de Gobierno salió inmediatamente a aclarar lo que el Presidente habría querido decir con sus palabras, pero su aclaración fue demasiado larga y poco clara como para convencer a nadie de que en realidad el Presidente no había dicho lo que había dicho. En este caso, no creo que estemos ante un lapsus o una frase sacada de contexto. Y si fue un lapsus, lo fue tal como lo entendían Freud y los psicoanalistas: como la irrupción de un contenido latente o reprimido. Lo que afirmó le salió de lo más hondo de su inconsciente, de su ser más profundo.

En su trayectoria empresarial y como inversionista, el Presidente ha tenido que ver la realidad y apropiarse de ella siempre en términos de ganancia o pérdida económicas. Esa manera de ver el mundo le dio muy buenos resultados en el ámbito de los negocios, donde esas categorías son pertinentes y necesarias. Pero en otras esferas esas mismas categorías pueden volverse no sólo inoperantes o distorsionadoras, sino aberrantes e insolentes, sobre todo en un país como este, que se ha construido desde una educación pensada por humanistas de la talla de Andrés Bello o del gran Jorge Millas. No todo puede ser reducido a variables puramente económicas. Hay dimensiones humanas en las que todavía impera la gratuidad y no campea el pensar calculante. Y digo todavía, porque los nuevos materialistas, los reduccionistas económicos, a estas alturas sienten que todo, absolutamente todo, puede ser un "bien de consumo", un "insumo", una "inversión" o un commodity .

19 de julio de 2011

La habitación de los espejos y la educación como consumo

por Jorge Inzunza H.(*)

Se entretuvo dentro de la habitación de los espejos con una moneda. Entre sus manos regordetas la moneda se deslizaba para jugar a distorsionar sus formas y tamaños. Cuando esta se hacía gigante sus ojos se hacían enormes y se dibujaba un anuncio de sonrisa en la comisura de sus labios. Puso la moneda sobre la uña de su pulgar derecho, y con fuerza la impulso para que girara. Brillaba en un giro en cámara lenta como dando latigazos al espacio oscuro. Crecía para luego hacerse pequeña. Si hubiera podido elegir la hubiera dejado inmóvil en la posición en que ella era gigante.

Había entrado con la sola intención de imaginar su moneda crecer. Al salir de aquella habitación podría pensar en el poder de compra real. Residente diría que tal vez podría comprar una bala, ya que son más baratas que los condones, mientras algún Presidente diría que podría comprar educación, porque es un bien de consumo. Tal vez el mismo Presidente diría que no sólo es un bien de consumo, sino que un bien de inversión, porque podría entregar esa moneda a un empresario que podría formar un negocio educacional para que otros compren los bienes que se producen allí.

Consumir. Quizás cuando las autoridades hablan de consumo se refieren a la segunda acepción de la Real Academia Española: “Utilizar comestibles u otros bienes para satisfacer necesidades o deseos”, sin embargo no se puede ignorar la potencia de la primera acepción: “Destruir, extinguir”. Cuando se consume algo se destruye, algo se extingue, y no sólo eso podemos deducir que podemos identificar a un agente que perpetra el acto de la destrucción o extinción.

Entonces ¿qué sería consumir educación? He aquí una contradicción, ya que las filosofías detrás de la educación han tendido a compartir que la educación es más bien la construcción, que puede darse a través del conflicto y la destrucción de estructuras cognitivas, pero es un acto creativo en esencia. Si el consumo como ideología socio-política supone la destrucción, entonces podríamos decir que consumo y educación son dos polos opuestos, podríamos decir incluso que prácticamente antónimos.

Si “consumir” un libro es extinguirlo, si “consumir” un profesor es destruirlo, entonces algo no calza bien en esta filosofía de libre mercado en educación. Y los hechos lo demuestran, la inserción de Chile en la anti-regulación educacional significó un incentivo a la destrucción las escuelas y universidades públicas en todas sus dimensiones (infraestructura, condiciones laborales, violación de la autonomía, etc.). Y este es un componente ideológico, no es una elección meramente gerencial o de buen gobierno. Las políticas educacionales chilenas se encuentran encerradas en la habitación de los espejos, la cual ha posicionado el valor del dinero como la pieza central que debiese mover al sistema. Por eso es que se utiliza con tanta recurrencia la imagen de que las familias “eligen con los pies”, yéndose al sistema escolar privado. Si el Estado de Chile no apuesta, como es el deber de todos los Estados, por la educación de todos/as (la pública), entonces es normal que las familias se defiendan privadamente ante la ausencia de proyecto.

La invitación, por lo tanto, es a recuperar el espíritu educativo del Estado. No de cualquier Estado, sino de un Estado que sea capaz de reconocer y defender los derechos comunes, no los derechos de unos pocos. Educar es construir públicamente.

En la habitación de los espejos ha entrado la protesta.

Columna publicada en Blog Versus 21 facilitada por el autor.

18 de julio de 2011

100% derechazo...


Sepa quién es quién en el manejo de las Universidades Privadas

por El Dinamo

Ex ministros de Pinochet y de la Concertación, reconocidos directores de empresas y, hasta parlamentarios, están en las directivas de los planteles que florecieron al final de la dictadura.

Corrían los últimos meses del régimen militar, y uno de los ministerios más solicitados era el de Educación. ¿La razón? La dictadura se desmoronaba y muchos querían obtener rápido las autorizaciones necesarias para abrir una universidad. El plebiscito ya se había perdido y las ansias privatizadoras cobraban su último impulso. “Se decía que (la apertura de universidades) tenía menos trabas que instalar una botillería”, constataba en su libro, “La Privatización de las Universidades”, la periodista María Olivia Monckeberg, hace sólo un lustro.

Entre octubre de 1988 y noviembre de 1989, es decir en sólo un año, 15 de las 35 universidades privadas que actualmente funcionan, enviaron sus estatutos fundacionales para su aprobación. Y otras 6, lo hicieron entre fines de 1989 y marzo de 1990, cuando la Concertación asumió el poder. En tanto, 3 vieron la luz en los años de gobierno de la centroizquierda.

La gran mayoría nació al alero de influyentes grupos económicos, religiosos o políticos... y en el transcurso de más de dos décadas, poco ha cambiado el mapa de los controladores de las principales universidades del país. Incluso, personajes gravitantes en áreas como los negocios o la política, se vuelven caras conocidas en las juntas directivas de algunas universidades.

14 de julio de 2011

Padre, me acuso de haber trabajado para la dictadura...


Por qué la subvención preferencial puede matar a la educación pública

por Jaime Portales (CIPER)

El sistema permite que los colegios particulares subvencionados puedan seleccionar a sus estudiantes; cobrar financiamiento compartido; destinar los montos de la subvención a fines diferentes al educativo; y que sean escasamente supervisados en su gestión pedagógica y financiera. La ley que los rige no les exige una cuota mínima de estudiantes de escasos recursos para recibir la subvención y tampoco el número de establecimientos subvencionados que un sostenedor podrá tener. El autor analiza los datos del sistema que favorecen al sector privado, dejando a las escuelas públicas en clara desventaja.

Hace algunas semanas el Ministro de Educación, Joaquín Lavín, señaló que el gobierno quería hacer cambios a la educación superior de “común acuerdo” con las fuerzas políticas, los rectores y los estudiantes, de la misma forma como se había hecho la reforma a la educación escolar. ¿Pero de qué reforma escolar estamos hablando? ¿Han sido suficientes los cambios introducidos desde la irrupción de los “pingüinos” en 2006 hasta las actuales manifestaciones, para resolver los problemas de equidad, calidad e integración social que aquejan a la educación escolar pública y al sistema escolar en su conjunto?

La privatización de la educación básica y media en Chile no sólo se inició y promovió en la década de los ‘80 durante la dictadura, sino que también continuó y se fortaleció durante los ‘90 y en adelante en democracia. Desde el inicio de la reforma en 1981, e incluso después de 1990, han aparecido crecientemente en el país escuelas particulares subvencionadas atendiendo un número cada vez mayor de estudiantes. Mientras tanto, el número total de escuelas público-municipales y de estudiantes de colegio público ha disminuido.

Sueldo mínimo por Decreto...


Las (no tan) alegres cuentas del salario mínimo

por Ruth Sánchez (Fundación SOL)

Inagotables han sido las justificaciones que realizan nuestras autoridades para no aumentar el salario mínimo. Argumentos como que las pequeñas empresas se verán al borde del colapso, que deberán despedir trabajadores, que podrían llevarlos a la quiebra, etc.

¿De qué estamos hablando?

Se recurre otra vez a la vieja estrategia del miedo, herramienta utilizada por la dictadura para someternos e imponernos este modelo económico que tiene a gran parte de los chilenos endeudados. Este año se utiliza a las empresas de menor tamaño para causar el miedo. En años anteriores, fue alguna crisis económica que desde algún país lejano podía llegar a afectarnos, causada por los excesos de los mismos empresarios.

Pues bien, analicemos a las pequeñas empresas. Tienen un máximo de 49 trabajadores y generalmente son administradas por sus dueños, quienes conviven día a día con sus trabajadores/as, saben de sus necesidades y pesares y por lo tanto los cuidan. De verdad el trabajador es su máximo capital.

11 de julio de 2011

Rafael Gumucio: El terremoto ciudadano

por Rafael Gumucio (EL PAÍS)

Tomas de colegio y universidades, bicicletadas nudistas, huelgas de hambres y bloqueos de ciudades enteras. Nunca, ni en la fervorosa unidad popular ni en el épico plebiscito que terminó con la dictadura, tanta gente se había manifestado en las calles de Chile. Los motivos de las protestas son tan diversos como las formas de protestar. Van desde la posible instalación de una central hidroeléctrica en la Patagonia, hasta la reforma radical de un sistema educacional, pasando por la implementación de más ciclovías, o las condiciones de vida de un elefante que jubiló de un circo.

Al terremoto geológico le ha seguido uno ciudadano, cuyo principal damnificado ha sido el palacio de la Moneda y su arrendatario, el presidente Piñera, quien en estos días solo alcanza el 36% de aprobación. Y es que tampoco le ha ido bien al Congreso, donde reina la oposición concertacionista, una Concertación que no alcanza ni el 25% de aprobación ciudadana. En medio de los gritos, no ha faltado quien compare estas manifestaciones con el movimiento de los indignados de la Puerta del Sol. Ambos comparten la misma mezcla asombrosa de reivindicaciones extremadamente domésticas con otras sorprendentemente metafísicas, de pacifismo inicial y de violencia final. Los dos unen a ecologistas, comunistas y anarquistas con ciudadanos sin militancia que intuye que es difícil que un Gobierno dirigido por los mismos haga algo diferente. Los dos movimientos son frutos de una ciudadanía escéptica y sobreinformada que tiene las herramientas tecnológicas suficientes como para saber instantáneamente que muchos están como ellos.

Gokú y su lucha alternativa por la Educación

Cynthia Estefanía  de Google+
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