17 de abril de 2013

Culto a las emociones ajenas


por Adolfo Hans Muñoz Sembler 

El culto a las emociones por parte de los medios de comunicación y de la mayoría de la sociedad en general, hace que las personas estén constantemente pasando de un estado de euforia total a otro de abatimiento, de alegría a pena, de expectación a desmotivación.

Estos cambios continuos, hacen de los individuos frágiles seres y con dificultades para reflexionar, para cuestionar, para analizar. Bien debiéramos saber que la compra de un determinado producto no va a hacer que se dé lo que ese anuncio promete o sugiere: éxito, poder, espiritualidad, belleza, estar delgado, ser más bello etc., pero todos esos mensajes dirigidos a una sociedad castigada por infinitos estímulos, hace que vayan calando de tal forma, que la persona acaba confundiendo en su inconsciente información con propaganda, comerciales con mensajes intelectuales, intereses que de verdad son de otros, con propias necesidades.

Se ha involucionado en que el ser humano deje de hacer libremente aquello que quiere, a que unos pocos hagan lo que quieran con los demás. Gracias a la venta llena de buenos argumentos de lo que han denominado “mundo globalizado”, lo que es cada vez más radical, gracias a las tecnologías cada vez más sofisticadas  al servicio de unos pocos privilegiados

En las escuelas no se enseña, más bien  se adoctrina para provocar ciertas emociones, simplonas pero efectivas. El pensamiento libre y crítico ha dejado paso a la consigna manipulada, al juicio hueco y voluble, maricón, como todo lo políticamente correcto. Ellos, distanciados de nosotros; lo bueno, lo malo; el éxito, el fracaso...los exitosos, los fracasados, los ganadores y los perdedores, son los extremos en donde es fácil situar al alumno, al oyente, al televidente, al ganado,  a cualquiera que no sea capaz de tomar distancia e interpretar de dónde surge el argumento y a quién beneficia, al que es capaz de pensar aunque sea por un segundo independientemente, valientemente, críticamente. Lo bueno, es lo mejor; lo malo, lo peor. Se llora o se ríe a la mínima incitación; además, de que se ríe alborotadoramente o se llora desconsoladamente por cualquier banalidad, por que una pareja de la farándula terminó…… y cinco minutos después por cualquier otra.

Estamos llenos hasta más no poder de emociones que sobrecargan nuestro sistema emocional, y esto nos transforma en presa fácil de cualquier programa de tv, de cualquier publicidad, de cualquier consigna , sea comercial, política, económica, y hasta nuestra vida íntima acaba siendo reflejo de esas emociones.

El cuestionamiento, la critica consciente, la reflexión…. han pasado a mejor vida. Todo es opinión basado en lo mediático. En este contexto, las prensas de diferentes colores, la rosadita, la amarillita, la del deporte de millones de dólares, la del esoterismo barato, las noticias mentirosas y manipuladas, se hacen dueña de adeptos (adictos) con facilidad, y llenan de exteriorismos el interior.

Se experimenta cada día más una vida ajena, la que no es propia, la que de es de otros, con risa y llantos con indignaciones y con entusiasmo….y te hacen creer que estás vivo….cuando lo que estás….es…vivamente teledirigido……experimentando emociones que no nacen de tus propias vivencias e ideas y  que obedecen firmemente a intereses con una finalidad bien concreta.

Con todo ese narcótico, nadie se hace consciente de los problemas de los demás y entre tanta emoción encontrada, las personas se hacen más frívolas e incapaces de oponerse a lo que les indigna…pues sin darse cuenta…lo que les indigna es que alguien fue eliminado del reality o algo así.

Las personas van desapareciendo así como la realidad, la experimentación directa de la vida misma desaparece poco a poco en un mar de fantasías muy bien hilvanadas para sustituir la auténtica vida.

La reflexión, la meditación, el razonamiento, la capacidad de interrogación, la crítica del pensamiento de occidente, la oración del mundo de oriente, el recogimiento cristiano y musulmán, la meditación y la profundización budista e hinduista…la simple duda indagadora…son elementos básicos de una mente libre..Que simplemente parece perderse poco a poco, dando paso a la supeditación de la libertad del alma y de la mente.
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