27 de febrero de 2013

Los Aseadores del Vaticano

por Adolfo Hans Muñoz Sembler
Todo comienza el año 2009, cuando el Papa nombra secretario de Governatorato (el que se ocupa de todos los gastos internos del Vaticano) al arzobispo Carlo María Vigano, diplomático, ex nuncio en África, conocido por su rectitud y muy cercano a Ratzinger, quien a su vez nombra como presidente del OIR (Instituto para las Obras de Religión) a otro amigo personal, el banquero católico Ettore Gotti Tedeschi, socio de Emilio Botín y muy cercano al Opus Dei. De él, se fía incluso el secretario de estado, pues Gotti es autor de una astuta maniobra financiera que puede ahorrarle al vaticano unos 100.000 millones de euros en impuestos sobre bienes inmuebles que este posee en territorio italiano. Gotti, recibe el encargo de limpiar el históricamente mal afamado OIR y convertirlo en una entidad limpia y transparente, Vigano por su parte, el de sanar las cuentas internas del estado, cuyos números eran cada vez más rojos. Ambos reciben carta blanca y se ponen manos a la obra.

Vigano no tarda en detectar irregularidades con redes de proveedores del Vaticano, que eran siempre los mismos, elegidos a dedo y firmadores de facturas claramente abultadas. Este impone reglas de transparencia y aplica recortes –hasta el pesebre de la plaza de San Pedro que pasó sólo a costar la mitad, o sea, 225.000 euros. El resultado, es que Vigano en un año, logro milagrosamente que la institución tuviera de un pasivo de 8 millones de euros, a tener un activo de 34 millones de euros. Por su parte Gotti hace lo mismo y pronto detecta un extraño movimiento en el OIR ¿Cuál? 23 millones de euros guardados en un banco italiano y trasladado sin motivo al JPMorgan de Frankfort…acá, algo se rompe y comienza una guerra.

En 2011 se publica en IL GIORNALE, propiedad de Silvio Berlusconi, dos cartas firmadas con siglas, sin autor oficial. En ambas, se critica a Vigano y se ensalza a Bertone… auténtico almirante de la flota de Benedicto XVI, quedaba claro que había quienes no apoyaban las iniciativas del Papa y no solo entre sus proveedores externos, sino en el mismo seno del Vaticano, donde se identifican claramente dos bandos, el Benedito XVI, resuelto a ser recordado como el que acabó con la pedofilia y la corrupción en la iglesia y la del cardenal Bertone, dispuesto según se dice a todo para que eso no pase y para lograrlo, su primer movimiento es deshacerse de Vigano.

El secretario de estado releva a Vigano y lo nombra nuncio apostólico en EE.UU…. los medios ven en ello una afrenta al Papa... retratándolo como un pontífice cansado y cada vez más retirado... quedando la figura de un Papa débil y un Secretario de Estado cada vez más fuerte, sin embargo Ratzinger pronto lanzaría su contra ataque.

Comienza lo que se denomina “la cacería del cuervo”

En enero de 2012, Nuzzi, un periodista italiano, exhibe en un programa de televisión, una carta de Vigano dirigida al Papa (filtrada desde el vaticano por un tal “cuervo”). Esto resulta ser histórico ya que jamás se ha sabido de ninguna filtración del Vaticano.

La carta había sido escrita en los días en que Vigano trataba de evitar su promoción a Nuncio en EE.UU y se lee “cuando acepté, sabía que me enfrentaba a una difícil tarea, pero nunca pensé en encontrarme frente una situación tan desastrosa…. El Governatorato había perdido entre el 50 y 60 % de sus riquezas y no sólo por la crisis mundial, sino por mala gestión, para arreglarlo, el cardenal presidente había confiado la gestión de dos fondos del estado a un comité de finanzas compuesto por algunos grandes banqueros, que sin embargo, resultaron servir más a sus propios intereses que a los nuestros. El fondo es de 400 millones de euros y entre sus gestores se encuentra Gotti, quienes en una sola operación, nos hicieron perder 400 millones de dólares”, añade Vigano, quien más adelante informa de su propia gestión, “el reflote, ha sido posible gracias a un constante esfuerzo por eliminar corrupciones e intereses privados ampliamente difundidos en nuestras instituciones, no me extraño por tanto haya comenzado una campaña para descreditarme”… la carta termina con la siguiente reflexión “para la parte sana de la iglesia, la que ama al santo padre, mi remoción incluso por una eventual promoción, sería una derrota difícil de aceptar, ya que todos conocen su interés, el que se haga limpieza en la iglesia, su casa , el Vaticano”.

Y comienza la caza del cuervo, es acusado y detenido el mayordomo del Papa, quien resulta inocente.

A esa carta, le siguen otras, las que Nuzzi reúne en un libro “Sua Santita, la Cartee Sagratte de Benedetto XVI”.

Hasta hace poco, había una calma aparente en el Vaticano… Bertone declara que ama al Papa, Ratzinger calla… algunos pensaban que todo quedaría en el olvido…. Y otros, que comenzaría un nuevo tiempo…. en la que mucha gente de buena voluntad se vería cíclicamente obligada a olvidar y dejar todo sepultado como siempre… por el bien, en nombre de la historia de la humanidad ojalá algún día el hombre pueda vencer a la codicia… de momento, creo que todavía existe un quebradizo hilo de esperanza… pero nadie apuesta.

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