3 de septiembre de 2012

Rico Mc Pato, el Curita de mi Pueblo y Flor de Candidato

por Adolfo Hans Muñoz Sembler

La plutocracia logra perfilar las conciencias a sus intereses, y persuade a las personas de lo conveniente que es aliarse a la burguesía en un estilo de vida que a esta es conveniente, a cambio de ofrecer al pueblo confort material a cambio de justicia social. El mercado es ahora lo que se ha dado a llamar la “Universidad de la vida”, e impone como única verdad la cosmovisión de un mundo feliz y maravilloso desde el punto de vista del hedonismo conformista, donde la justicia es un tema que se condena al olvido, casi como una materia de ser recordado con clases de historia, a propósito clases a las que les quitan horas en aula.

Fuente: Dorfman y Mattelart (2003; 18)
Lo principal es instruir a las personas con base a lo conveniente para el capitalismo y que por otra parte, la falsificación, direccionamiento, parcialización, enajenación de la realidad de una mala comprensión de los problemas sociales, desviando su comprensión a los intereses de la plutocracia por lo que se concluye que, una clase media aleccionada en razón de los intereses de acumulación, es por tanto, una clase social enajenada que si bien no entiende los problemas sociales con base a la justicia, menos atiende las demandas sociales procurando justicia. Y que por otra parte, si el problema está mal entendido, por ello los que emprenda está mal emprendido.

Desde las tiras cómicas (Dorfman y Mattelart, 2003) hasta los programas de caricaturas proyectadas en televisión niponas donde implícito se alecciona a niñas y niños en los valores pragmáticos del código del chino Sun-Tzu (544 – 496 a. c.) y propios a un capitalismo aguerrido , donde se trasmiten los valores acordes a una reforma institucional de las convenciones y convicciones culturales (revolución cultural) que hacen de las nuevas generaciones personas con la actitud y la ética propicia para la empresa capitalista. De esta forma se persuade y educa ya no desde el aula sino desde trasmisiones televisivas. Este es el nuevo magisterio y la cultura ahora implantado por la clase capitalista mundial.

La cuestión es que en América Latina y por supuesto en Chile, la clase en el poder impone sus intereses y cosmovisión al resto de la población con base a sus intereses de reproducción capitalista.

La distorsión de la realidad es el supuesto del que se parte para prodigar los valores que sean acordes al régimen en el poder.

Esta persuasión, domesticación, adormecimiento y enajenación de las conciencias que la plutocracia logra mediante los medios masivos de comunicación, a su servicio, también hace sociedad con el sistema religioso de creencias y convicciones (fe).

La alianza entre el capital y la iglesia ya es muy antigua, bien la cita Leo Huberman en su trabajo de historia económica “Los bienes terrenales del Hombre”, donde deja de manifiesto claramente que la persuasión de las conciencias es un interés muy pero muy antiguo, que encuentra su recurso principal en el sistema de creencias religiosas de las sociedades.

Con ello hoy día se tiene que la nueva “palabra divina” proviene de los sermones que los comentaristas de televisión transmiten a la tele audiencia. El nuevo evangelio es aquel que día a día desde un televisor nos presentan las televisoras mediante programas considerados como “topshows” según sea su “rating” en el tele espacio de las 24 horas de emisión. Desde luego, la programación obedece al mercado quien dicta la calidad y contenidos de los programas y responde a las demandas que nacen de lo más bajo de la naturaleza humana: el morbo, los prejuicios, el chisme, la difamación y la comicidad absurda y vulgar.

En un mundo regido por la flexibilidad, las convicciones se extinguen ante la conveniencia de contar con conciencias polivalentes, versátiles, flexibles y que se “acomodan” al sentido a dónde van los vientos (veletas). La pérdida gradual de las convicciones muestra también la crisis en el carácter de las personas cuya cultura se diluye en las “modas” que dicta el mercado, haciendo del trabajador un individuo servil, interesado y egoísta. El sentido de clase se confunde con la ideología pequeño burguesa, que le es impuesta al trabajador por la burguesía.

Y como sátira tipo Dr.house, para muestar un botón……

En el Chile de hoy es completamente normal que un candidato presidencial posea un canal de televisión, el equipo de fútbol más popular, una línea aérea casi monopólica, acciones en la Bolsa de Comercio –diversificada de la misma manera que el Fondo A de las AFP. Uno llega a preguntarse ¿para qué se llama a los ciudadanos a sufragar si bastaría con una elección tipo directorio de empresa? Es decir, cada uno vota de acuerdo con el número de acciones que posee. No se espanten amigos, si en Chile las grandes decisiones económicas no se toman en el Parlamento, sino en Casa Piedra. Los candidatos prefieren concurrir a un foro organizado por la Sofofa, que compartir un Yupi con los pililos de las poblaciones.

Y ese candidato resulta electo………

La convicción no sobrevive ante un pragmatismo regido por la burguesía en relación a sus intereses de acumulación.

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